NICOLINO LOCCHE
"El Intocable"

Allá por el final de los años sesenta una irresistible y seductora rutina se daba cada tanto en el centro neurálgico de la ciudad.La misma estaba compuesta de tres elementos: Sábado a la Noche, Luna Park y Nicolino Locche.Y a veces también ( a la salida del estadio) se le agregaban: Calles Oscuras del Bajo, Lucecitas Rojas y Mujeres Amables.
Yo participé, siendo un jovencito, tanto de la una como de la otra.
Era un muchacho deslumbrado por las luces del centro y por ese señor que arriba del ring colmaba mis adolescentes noches de un deleite extraordinario.
El Intocable, Chaplin, Charlot, El Mago de la Galera o El Genio Incomparable se paseaba por el centro del ring como un matador se pasea frente al toro.
Y allí estaban entonces frente a él sus rivales tratando de descifrar el jeroglífico de aquella guardia tan efectiva como cambiante.
Round tras round casi nadie nunca llegaba a pegarle.
Acaso algún toque leve o algún roce en algunos instantes, como para desmentir tanta precisión de movimientos del maestro y como para dar la piadosa impresión de que aquello era un combate y no una exhibición para la gente gozosa que colmaba el estadio.
Una, diez, cien, mil veces y hasta el cansancio, los golpes de sus rivales dejaban impresa la trayectoria del error en el aire.
Una, diez, cien, mil veces y hasta el cansancio, el maestro los dejaba exhaustos y desairados.
Así era Nicolino Locche.
Yo lo disfruté siendo un jovencito y a veces hasta me parece un sueño (viendo en lo que se ha convertido el boxeo) el haber llegado a presenciar aquellas peleas inolvidables.
Por él y para él vaya este homenaje.
Salve Nicolino.
Maestro inigualable.